Boletín PATIO IMPERIAL

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El diccionario define el patio de armas como el espacio descubierto dentro de un recinto militar destinado a la formación de los soldados o al cambio de guardia.

En los primeros castillos existía este espacio central o distribuidor desde el que se accedía a las distintas estancias. Esta primera utilización derivó poco a poco hacia el concepto de plaza de pueblo es decir el centro de la vida de una localidad, lugar de tránsito y de encuentro, pero también el lugar alrededor del cual se situaban los dos edificios importantes: la iglesia y el ayuntamiento. El calificativo de armas sin duda se le aplicó al ser el lugar donde se formaba con estas antes de salir a campaña, instrucción o a la guardia.

Los cuarteles modernos que aparecen a finales del XVIII son ya edificios urbanos, dejan de tener el carácter defensivo para ser lugar de vida en guarnición con una estructura cuadrada o rectangular en la que, alrededor de un gran patio de armas, se asoman los edificios de mando y las dependencias de las diferentes unidades, quedando para un segundo espacio en la trasera del cuartel las instalaciones auxiliares para los diferentes servicios de vida y funcionamiento y al que se accedía por la que se conocía como puerta de carros.

Reconocemos por tanto bajo el concepto de patio de armas un lugar privilegiado en cuyo entorno se desarrollaba la vida de la unidad, centro neurálgico, espacio para las grandes celebraciones como juras de bandera, relevos de mando, paradas para visitas oficiales, pero también para la actividad diaria. Bastaba asomarse por alguna ventana de las que daban al patio para saber en cada momento como transcurría la actividad de la unidad.

Hoy el Museo del Ejército en su actual sede, cuenta con uno de los patios de armas más emblemáticos de nuestra Fuerzas Armadas: el Patio Imperial del Alcázar de Toledo. Construido por el emperador Carlos V sobre una estructura anterior del castillo medieval y antes de él sobre el alcázar árabe, ha sido testigo de hechos históricos y auténtico modelo del concepto que hemos descrito. Se trata además, sin duda alguna, del espacio más significativo de este gran edificio que nos aloja.

Por todo ello hemos querido dar este nombre al boletín que hoy ve la luz ya que en él se va a reflejar la vida cotidiana del Museo, será el punto de reunión y espacio al que nos podremos asomar para saber más sobre nuestra institución.

En nuestro Patio Imperial conoceremos las actividades que estamos realizando y las que están en preparación como exposiciones temporales o actividades escolares e infantiles. También las restauraciones que se llevan a cabo, los movimientos de nuestros fondos o las visitas institucionales.

En el boletín lógicamente hay un espacio para la historia asociada a piezas del Museo o al edificio que nos acoge, siendo también tribuna para colaboraciones externas.

Con esta publicación, auténtica ventana abierta al interior del Museo del Ejército, se pone fin a una carencia de la que adolecía nuestra institución y quiero, desde este patio, reconocer el esfuerzo de todos los que lo han hecho posible. Que disfruten de ella.

Juan Bosco Valentín-Gamazo de Cárdenas

Director del Museo del Ejército